Alianza Lima y pastores estafados



La corrupción en no es de ahora último, como tampoco desde antaño las municipalidades del país estuvieron exentas del tráfico de terrenos. Todo ese problema de inmoralidad y desorganización pública tiene larga data en la capital y provincias.

Bajo ese contexto debe analizarse el problema generado en torno a la explanada usada por el popular Club Alianza Lima, prácticamente tomada entre gallos y medianoche por feligreses de la Iglesia Evangélica El Aposento Alto, que lidera el pastor cristiano Alberto Quintana.

En realidad este impase mayúsculo, que lastima grandemente a la hinchada del Club Íntimo de La Victoria, debió preverse hace años, cuando en sus cultos el pastor Quintana anunciaba a los cuatro vientos que venía comprando metro a metro la zona adyacente al Estadio Alejandro Villanueva, coloso de uno de los mejores equipos de fútbol nacional, que no solo experimentó la tragedia del Fokker caído en el mar de Ventanilla, sino que desde su fundación, en 1901, le dio muchas satisfacciones al balompié peruano.

Pues bien, nadie hizo nada ante lo que profetizaba el líder de “El Aposento Alto”, tema que se ligó a malas autoridades ediles durante la gestión del alcalde Sánchez Aizcorbe, a malos dirigentes de Alianza Lima y a especiales tratos del clan Orellana, organización tan atenta a hacerse de terrenos con situación legal confusa o irregular.

Pero el problema de la Plaza de Toros “Sol y Sombra” (ex Arenas de Lima) y de la Explanada adyacente al estadio de Alianza Lima es más antiguo y complejo. Pues hace 45 años la única propietaria era la Municipalidad de La Victoria y los viejos hinchas blanquiazules conocen muy bien la historia de los predios ubicados en el Jr. Mendoza Merino, entre Unanue e Isabel La Católica, área hoy en conflicto y que estuvo reservada a inicios de los setenta para el estacionamiento del club por 20 años, término en el que debía revertir al referido municipio.

Además debe recordarse que en 1972 el Ministerio de Vivienda, en coordinación con la Municipalidad de La Victoria, realizó la renovación urbana del barrio de “Mendocita”, procediendo a expropiar una serie de lotes y abrir las calles de la zona, siendo la citada comuna la que debía correr con la expropiación, circunstancias en las cuales se concretó un convenio de cesión temporal a Alianza Lima, apareciendo posteriormente terceros que negociaron con el club íntimo.

Lamentablemente sospechosos alcaldes victorianos no impidieron que esos terceros actuaran de mala fe y resultaran planteando prescripciones adquisitivas, cuando no se podía hacer en el caso de los arrendatarios. El punto es: ¿por qué se desprendió de ese bien la Municipalidad de La Victoria, en la gestión de Sánchez Aizcorbe?  ¿Este hecho permitió que el tema sea usado por malos dirigentes en contacto con la red Orellana? ¿Ahora la corrupción le juega una mala pasada a la mitad del Perú que es blanquiazul?











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